¡Feministos, llegó la hora de poner la cara al sol!

 

Texto publicado originalmente en las Blogueras Feministas.

 

En los últimos meses hemos pensado y conversado mucho sobre la frase “La revolución será feminista o no lo será”. Es una frase que puede tener varios sentidos. Una lectura común es que en manos de las mujeres las cosas pueden cambiar de rumbo. Inclusive creemos que sí, que estamos haciendo un trabajo bien hecho al inyectar energía y esperanza a esa izquierda, que tiene una trayectoria tan misógina y racista y, que se encuentra en este momento con su proyecto político tan debilitado.

 

Pero no creemos que sea porque nosotras, mujeres, somos intrínsecamente dadivosas, increíbles y maravillosas. Esa cuestión ha sido discutida desde siempre, pero parece que nunca es suficiente y por eso repetimos: es nuestro esfuerzo de reflexión crítica y el ejercicio de la creatividad política que fundamenta nuestros feminismos el que hace que nuestras ideas sean revolucionarias, no cualquier característica femenina construida históricamente. Por eso, sorpréndanse hombres, ustedes también pueden aprender con todo esto que estamos construyendo.

 

La idea de que la revolución será feminista está directamente vinculada a los compromisos éticos que los feminismos han elaborado. Horizontalidad, autocrítica, respeto a la autonomía, cuidado y solidaridad entre nosotras no son cosas fáciles de construirse. Nos hemos dedicado a ese compromiso desde hace años –muchas de nosotras desde hace décadas. Es importante que ese debate salga a la luz porque nosotras sí luchamos por la representatividad, ya que históricamente el espacio de prioridad entre las candidaturas nos ha sido negado. Al fin y al cabo, somos más de 50% de la población brasileña y menos de 10% en las casas legislativas del país. Pero nosotras no estamos luchando a partir de una idea de representatividad esencialista. No se trata de que elijamos mujeres sólo por ser mujeres. Se trata de construir con responsabilidad candidaturas y representaciones comprometidas con el enfrentamiento de las estructuras que promueven desigualdades y que contribuyen a la construcción de una perspectiva democrática radicalmente feminista.

 

Es sobre esos compromisos políticos que estamos hablando cuando defendemos candidaturas feministas. Hablan del proyecto de izquierda y del ejercicio del poder que defendemos, de la forma como actuamos políticamente y de las demandas que afectan a las vidas de las mujeres, que son demandas tan estructurales como las pautas económicas, del medio ambiente, de la educación, de la movilidad urbana, de las desigualdades raciales y sociales, de la seguridad pública, del encarcelamiento, de la vivienda, porque son parte indisociable del proyecto de país y de democracia que queremos construir.

 

En los últimos días en Recife, Pernambuco, hemos escuchado relatos de muchas compañeras que están siendo acosadas para no votar candidaturas de mujeres con el argumento de que serían candidaturas con poca oportunidad de efectuarse. En estas elecciones, muchas cosas han revuelto nuestras entrañas. Episodios como esos nos hacen pensar sobre las alianzas posibles entre los diferentes sectores de la izquierda. La verdad es que creemos que esas alianzas son importantes, pero también creemos que frente a todo lo que hemos vivido en los últimos años, llegó la hora de que discutamos con franqueza los términos de esas alianzas.

 

 

Hoy, conversábamos sobre esos relatos. Es, por lo menos revelador, que algo está muy equivocado, los casos sucedieron exactamente a lo largo de la última semana, mientras nosotras, mujeres, encabezábamos la manifestación más expresiva contra el fascismo de este período electoral. Una amiga recibió una alerta de un “compañero” en el acto del día 29 de septiembre. Sí, en el mismo día 29. Dijo que su elección de apoyar la candidatura de mujeres feministas era ingenua. Otra amiga escuchó de otro hombre recientemente que era irresponsable optar por no votar en determinado candidato. En ese mismo día, fuimos sorprendidas con publicaciones en las redes sociales boicoteando candidaturas feministas con el mismo argumento de la “viabilidad”, del “pragmatismo”.

 

Tal vez sea importante repetir una vez más: el día 29 fue el día en que nosotras, mujeres, encabezamos la manifestación más expresiva contra el fascismo de este período electoral. No es novedad para nadie que los movimientos feministas hayan pautado o reaccionado con vehemencia a una buena parte de los debates del escenario político brasileño en los últimos años. En dirección contraria a muchas organizaciones políticas y a otros movimientos sociales, el movimiento feminista es uno de los pocos que ha crecido, ganado nuevas adeptas y aumentado la capilaridad de sus organizaciones. Muchos hombres también estuvieron en las calles el día 29, apoyando nuestra resistencia, declarando su admiración a lo que estamos construyendo. Pero hay una cuenta que no cierra entre esa admiración y las manifestaciones públicas de hombres sobre los votos feministas.

 

Es impresionante la forma en que las candidaturas de las mujeres, sobre todo de las mujeres negras y de clases populares, son siempre las escogidas para ese tipo de chantaje alrededor de la “viabilidad”. No hemos visto el apoyo a las candidaturas de hombres siendo cuestionadas por esas razones. Lo que nos parece es que ese factor es simplemente un reflejo de una estrategia de mantenimiento del poder de hombres que eligen hombres. Hay siempre un hombre más viable que nosotras mismas para decidir sobre las cuestiones que también se refieren a nuestras vidas, a nuestros cuerpos. El problema es que ser feminista o apoyar a los feminismos exige necesariamente que pensemos sobre nuestros lugares de poder y privilegio. Ese no es un ejercicio fácil. Nosotras, mujeres, lo sabemos. Pero sin ese pacto de reflexión, el apoyo a los feminismos es sólo una libreta vacía.

 

Mientras tanto, seguimos en la lucha, seguimos juntas, fortaleciendo nuestra creatividad combativa, inventando otras formas de hacer y pensar la política. Aquí en Pernambuco, la idea del mandato colectivo, propuesta por la candidatura conjunta de JUNTAS, es un elemento que nos hace pensar sobre el sentido de que ocupemos los espacios de poder. Juntas es una candidatura conjunta compuesta por cinco mujeres: Jô Cavalcanti, Carol Vergolino, Robeyoncé Lima, Kátia Cunha y Joelma Carla. Juntas ocuparán una vacante en la Asamblea Legislativa de Pernambuco (ALEPE). En las urnas, la inscripción es de Jô Cavalcanti, pero las decisiones serán tomadas de forma colectiva: el voto en plenario, los proyectos propuestos, los que serán vetados e, inclusive, hasta los salarios. La “mandata” también tendrá un consejo político formado por movimientos sociales que dialogarán con las decisiones a ser tomadas. Es una propuesta que dialoga con lo que creemos que puede ser representatividad en la política, con autonomía y horizontalidad, aún más porque es un grupo formado por mujeres provenientes de varios movimientos sociales y que traen en los propios cuerpos las marcas de la resistencia. Es un intento radical de sabotaje a las viejas estructuras del sistema político y también un intento de quiebra del personalismo y de la jerarquía que tanto marcan la política tradicional.

 

 

Sabemos que la candidatura conjunta de Juntas dialoga con otras propuestas que se están construyendo en todo Brasil. Además, creemos que este momento electoral es un momento para que conozcamos mejor las experiencias de candidaturas feministas de los diferentes estados y podamos seguir reinventando nuestras formas de ocupar la política institucional.

 

Nuestro voto para JUNTAS es un voto de convicción política. Y, en verdad, no esperamos menos que convicción política de quien está luchando para resistir a este momento tan tenebroso. Necesitamos creer en nuestras elecciones, principalmente porque son elecciones que no se terminan en las urnas. Vamos a necesitar mucha disposición en los próximos años. JUNTAS es nuestra opción para diputadas conjuntas de estados, pero Pernambuco también tiene otras mujeres feministas con propuestas potentes y combativas para estas elecciones: Amanda Palha, Gaby Conde y Flávia Hellen, Liana Cirne, Eugênia Lima, Albanise Pires y Dani Portela, son algunas.

 

Por eso, compañeros de izquierda, si quieren construir alianzas, sugerimos que sean abiertos hacia lo que tenemos para decirles. No quieran buscar nuestra alianza simplemente cuando es conveniente para sumar con el proyecto que ustedes llevan adelante ignorando nuestras demandas y nuestras críticas. El día 29 no fue simplemente un día bonito, es el saldo de una lucha que estamos construyendo desde hace mucho tiempo. Si este momento histórico no es suficiente para que ustedes entiendan que es hora de revisar sus estrategias, no sabemos de qué forma podemos ayudarlos. Pero nos gustaría explicarles que nosotras no nos vamos a hundir con ustedes.

 

El día 07 vamos a las urnas una vez más. Tal vez ese sea el momento para que usted, hombre que apoya a los feminismos, revise el lugar que su compromiso ocupa en sus elecciones políticas con las pautas feministas. ¿Cuántas mujeres feministas usted va a votar en estas elecciones?

 

 

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