Diálogos para evitar la dispersión

El eslogan que nos propuso el 14º Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe Diversas pero no dispersas se dice más fácil de lo que se hace. ¿Qué tan diversas somos? ¿Qué tan desiguales? ¿Qué estamos dispuestas a hacer para que las diferentes respuestas a estas preguntas no nos condenen a la dispersión? Para “empezar por casa” la Articulación Feminista Marcosur (AFM) decidió hacer de la propuesta una línea de acción generando foros virtuales y talleres presenciales sobre los feminismos (o el feminismo). También reuniones con las organizaciones integrantes de Colombia, República Dominicana, Bolivia, Chile y México como preámbulo a la Asamblea que se realizara a fines de mayo en Río de Janeiro. Con estos encuentros en los cinco países, la AFM ratifica la importancia del diálogo interno para el fortalecimiento de la propia articulación y sus organizaciones, como del debate con las diversas expresiones del movimiento para seguir construyendo una América Latina que, como se canta en las calles de la región, “será toda feminista”.

 

En México

Transcurrió en mayo el diálogo entre la AFM y las compañeras de Elige Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos y el Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad. Por una buena casualidad pudieron participar algunas compañeras de Guatemala y El Salvador pertenecientes a la REDLAC (Red de Jóvenes de América Latina y Caribe). Fueron dos días de intercambio que nos permitieron conocer mejor el trabajo de las organizaciones nacionales y el de la propia AFM. En palabras de nuestras compañeras mexicanas, a lo largo de estos años el diálogo ha servido para enfrentar las tensiones entre feministas jóvenes y viejas, y construir juntas discurso y pensamiento. El telón de fondo de la conversación fue el deterioro de los sistemas políticos de los países presentes en el diálogo y las peligrosas relaciones que se están tejiendo entre sectores conservadores y religiosos.

Identificamos nuevas estrategias y oportunidades de trabajo en alianza. No sólo con el “Circo Fundamental contra los fundamentalismos” que ya empezó a replicarse en varios países (Perú, Uruguay, Brasil, Argentina y ahora Guatemala y El Salvador) sino también con la propuesta de que se haga en México un ISO Montevideo nacional de modo que pueda incluir indicadores especiales sobre, por ejemplo, los ataques contra las defensoras de derechos humanos.

Ana Cristina González (Red de Mujeres de Colombia) y Soledad Pérez (Ciscsa, Argentina) como integrantes del equipo coordinador de la AFM se reunieron también con compañeras de más de una quincena organizaciones mexicanas para fortalecer alianzas en temas como el uso abusivo de la objeción de conciencia, una de las barreras para impedir el aborto legal. Se denunciaron situaciones en que, en nombre de “la libertad de expresión”, algunas personas obstaculizaron la entrada de las clínicas mexicanas para impedir a las mujeres el derecho al aborto.

Diálogo en México.

 

En Colombia

Se compartieron estrategias tanto de la Red de Mujeres como de la AFM y se analizó la posibilidad de descentralizar hacia otras regiones del país algunas iniciativas puntuales como la de organizar un Encuentro Feminista nacional. Los desafíos que implican la implementación de los Acuerdos de Paz fue un tema central. Lilián Celiberti (Cotidiano Mujer, Uruguay) y Cecilia Olea (Flora Tristán, Perú) subrayaron la preocupación de todas las compañeras sobre cómo desde las fuerzas contrarias al acuerdo se cuestionó el enfoque de género contenido en los documentos firmados. Las fuerzas conservadoras lograron una maniquea vinculación causal entre enfoque de género y diversidad sexual e impunidad de los grupos alzados en armas.

La prédica tuvo su efecto en el reférendum y terminó marcando el resultado electoral. Queda advertir a la comunidad internacional que respeta y garantiza los derechos humanos acerca de esta cruel estrategia que pretende desconocer la necesidad del enfoque de género en las políticas públicas y el reconocimiento de derechos para la ciudadanía desde su diversidad.

La fuerza y creatividad de la Red de Mujeres de Colombia junto a la de otras compañeras invitadas en el diálogo abierto dejan claro que el camino abierto por las organizaciones feministas no tiene retroceso y no habrá fundamentalistas que lo puedan cerrar. Falta un “no”, no?

 

En Chile

Con el equipo de La Morada (fundada en 1983 por Julieta Kirkwood y un conjunto de otras feministas que venían de la Academia de Humanismo Cristiano), Gina Vargas (Flora Tristán, Perú) y Betania Avila (Soscorpo, Brasil) discutieron estrategias, revisaron las enseñanzas, se evaluaron los cambios y los aprendizajes. Sustentada en pequeños proyectos y consultorías, La Morada tiene mucho compromiso voluntario, tanto del equipo como de la misma Asamblea de La Morada donde participan feministas de las viejas y las nuevas generaciones.

Recuperar la memoria feminista de todos esos años de lucha, desde la dictadura de Pinochet a la actualidad, fue emocionante, máxime cuando fue desde La Morada donde Julieta Kirkwood lanzó la histórica consigna “Democracia en el país y en la casa”. Organizaciones del movimiento popular, de los sindicatos, de las instituciones locales, feministas, viajaron especialmente a Santiago para participar de la reunión.

Se realizaron dos actividades públicas de particular importancia: el seminario “Otros tiempos, otros feminismos. Desafíos latinoamericanos” en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano donde participaron Betania Avila y Gina Vargas y la presentación de la obra de Teatro “Las Nanas” con un guion elaborado en coordinación con el sindicato de trabajadoras de casas particulares. Ambas se desarrollaron a sala llena y fue magnífica la inmensa mayoría de jóvenes.

Hoy como antes, La Morada se vuelca a fortalecer las agendas feministas en sus contenidos más transgresores, incidir en la ampliación de los espacios académicos para las presencias y los aportes teóricos feministas y en la apertura de espacios de articulación de los diversos grupos feministas en todas las regiones.

Diálogo en Santiago de Chile.

 

En Bolivia

Verônica Ferreira (Soscorpo, Brasil) y Clyde Soto (CDE, Paraguay) participaron de los diálogos con las dos organizaciones que forman parte de la AFM en Bolivia: la Coordinadora de la Mujer (red nacional intergrada por 21 organizaciones de diversos departamentos) y el Colectivo Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Colectivo CIDEM). Se organizó además un conversatorio abierto a las diversas expresiones del movimiento feminista y al público en general.

Se realizaron análisis del contexto del país desde la perspectiva de cada organización, una visualización sobre cómo cada una visualiza al movimiento feminista boliviano y sus relaciones con otros movimientos sociales, y una identificación de desafíos frente al futuro. Los focos centrales del debate fueron: el vínculo entre feminismo, democracia y derechos humanos; la crítica al modelo de desarrollo extractivista y excluyente; la preocupación por la vigencia de hechos de violencia y acoso político hacia las mujeres; y la identificación de manifestaciones locales de amenaza fundamentalista.

Diálogo en Bolivia

 

En República Dominicana

La organización anfitriona fue la Colectiva Mujer y Salud. Mujeres de distintos ámbitos y sectores del movimiento feminista dominicano se reunieron para compartir con activistas de la AFM (Myrian González de CDE, Paraguay; y Lucy Garrido de Cotidiano Mujer, Uruguay) un espacio de análisis y reflexión acerca de qué implica hoy ser feminista en América Latina: “Ser libres, rebeldes, romper el statu quo, transformar los dolores en lucha, no aceptar imposiciones ni prejuicios, trabajar para cambiar las leyes y la costumbres que nos oprimen”.

Conscientes de que el feminismo siempre se escribe en plural para señalar su diversidad, Colectiva Mujer y Salud busca apuntar hacia una agenda feminista común que las identifique como dominicanas. Sienten que hoy están trabajando de manera separada, sin poder articular los esfuerzos y dar suficiente visibilidad a la fuerza social que representan las mujeres en el país. Reconocen que hay que ir construyendo espacios feministas que tengan en cuenta la diversidad generacional frente al surgimiento de activistas jóvenes que plantean nuevas formas de acción y de lucha.

Otro desafío importante es lograr articular con organizaciones de la región luchas comunes con otros países, por ejemplo, sobre la negritud. En República Dominicana se quiere ocultar la historia de la esclavitud y “blanquear” a la población. Esa es la razón principal de la campaña “Cimarronas, orgullosas, libres y autónomas”, impulsada por la Colectiva Mujer y Salud que pretende hacer visible ese otro país donde se construyen liderazgos femeninos auténticos que aportan continuamente al cambio social y cultural. Si bien el racismo y la negación de la negritud están presentes, convive con ello la resistencia a esta opresión social y cultural. La campaña le da rostros a esa resistencia.

Portadoras de historias de mujeres como las hermanas Mirabal, las dominicanas caminan su lucha y se proponen: “desafiarnos a teorizar, a conceptualizarnos, porque hoy ya no se concibe el movimiento de mujeres, sin feminismo”.

Diálogo en Santo Domingo

 

COMIC
AGENDA FEMINISTA
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Medea, por Ximena Aragone
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