“Aquí las mujeres rompimos los paradigmas”

Desde abril de 2018 el mundo ha visto con sorpresa cómo una aparentemente aletargada Nicaragua explotaba en una insurrección cívica que ha colocado contra la pared al gobierno de Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. El gran catalizador fue la brutal represión ordenada por el gobierno y ejecutada por la policía y grupos parapoliciales, en contra de un grupo de ciudadanos, la mayoría de la tercera edad, que rechazaban una reforma de facto al sistema de seguridad social. La ola de protestas y movilización social que se desencadenó y se mantiene hasta el día de hoy ha dado vida a un vigoroso movimiento ciudadano y una insurrección cívica que ha colocado en jaque al matrimonio en el poder.

 

Marcha del 30 de mayo, en el Día de la Madre. Foto: Jorge Eduardo Mejía

Los grupos son múltiples, las organizaciones provienen todo el país. Sus acciones son también numerosas y diversas. El núcleo duro lo con forman los movimientos estudiantil, campesino, ciudadano y el de mujeres. Cada uno cuenta con formas organizativas, liderazgos y acciones propias. Sin embargo, entre ellos se ha construido un amplio consenso sobre dos banderas de lucha. Justicia para miles de víctimas entre las que se encuentran más de doscientos jóvenes asesinados, cientos de heridos, cientos de detenidos y varias decenas de desaparecidos. Democracia, comenzando con la salida del gobierno de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, y reformas de fondo a los poderes del Estado.

Otra de las expresiones del movimiento es la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia que participa en el Diálogo Nacional. La Alianza está conformada por representantes de diferentes sectores sociales nicaragüenses y en ella se destacan varias mujeres del movimiento feminista, del movimiento de trabajadoras de zonas francas, el movimiento estudiantil y el mismo sector privado. El Diálogo se instaló el 16 de mayo y a pesar de los impases que ha sufrido por la poca voluntad del gobierno de cumplir los acuerdos tomados, es uno de los espacios más importantes para encontrar una salida pacífica y democrática a la crisis del país.

 

El movimiento y los liderazgos de mujeres

Entre todos los movimientos sociales que participan en la Insurrección Cívica de Abril (así comienza a denominarse), el de mujeres es uno de los más vibrantes y activos de las últimas tres décadas. Está integrado por numerosas organizaciones en todo el país que comparten dos grandes objetivos comunes: los derechos de las mujeres y la democracia. Han dado batallas históricas como la lucha por la despenalización del aborto, la prevención de la violencia contra las mujeres y la promulgación de una ley sobre la materia, la participación en los asuntos políticos y el pleno ejercicio de sus derechos específicos. Durante estas tres décadas, el movimiento de mujeres ha mantenido una participación y acción sociales sistemáticas y activas, especialmente durante el gobierno de Ortega, convirtiéndose en uno de los blancos de la represión gubernamental más fuerte desde 2007 (Cuadra Lira y Jiménez, 2010).

Madre de asesinado, el 24 de mayo. Foto: Jorge Eduardo Mejía

El movimiento ha dado vida a varias generaciones de feministas en todo el territorio nicaragüense. Particularmente admirable son las expresiones organizativas y los liderazgos que han surgido en las zonas rurales, de tal manera que prácticamente no existe una localidad donde no haya expresión feminista. Tanto en las organizaciones de mujeres rurales como en las universidades y las organizaciones urbanas han surgido nuevas formas de organización y liderazgos de jóvenes feministas. Muchas de estas jóvenes han revitalizado al movimiento, están dando vida a nuevas prácticas y formas de hacer política, y están incorporando nuevos recursos para la acción política. Ellas se han convertido en la chispa que ha contribuido a dinamizar a otros movimientos, organizaciones y actores sociales.

La fortaleza del movimiento, su extensión y su capacidad de acción le ha permitido interactuar y vincularse con otros movimientos sociales, especialmente aquellos que luchan por los territorios y los recursos naturales (Montenegro, 2016). Varios de los movimientos sociales donde hay una fuerte presencia de liderazgos femeninos son: el de resistencia a la minería, el que rechaza la concesión para la construcción de un canal interoceánico, el de trabajadoras de las maquilas, el campesino y el de defensa del agua. En todos ellos, el vínculo entre las subjetividades, el cuerpo, los territorios y el feminismo es prácticamente ineludible. La lucha por la tierra, por el agua y por los recursos naturales es una lucha por la vida y por los derechos de las mujeres.

Con esa beligerancia y niveles de participación, las feministas nicaragüenses se han convertido en una referencia crítica tanto para la sociedad en general como para los movimientos sociales. Su importancia no ha disminuido en la Insurrección de Abril y están presentes en todos los espacios del movimiento ciudadano.

 

Mujeres y barricadas: Pancha y Comandante Macha

Viste jean y una camiseta, gorra, zapatones deportivos y con un trozo de tela oculta su rostro. En sus ojos se ve que es joven, 21 años apenas. Su ropa está sucia y en sus manos carga un mortero, un arma artesanal que dispara proyectiles de pólvora para uso pirotécnico, encendiéndolos a la antigua, con un mechero. Junto a ella, un grupo igual de jóvenes están apostados en una barricada de ladrillos desde hace más de un mes. La barricada la construyeron para proteger a su barrio de los ataques realizados por la policía y grupos paramilitares del gobierno. Padece cáncer, pero desde que inició la insurrección cívica de abril en Nicaragua no ha parado de ir a marchas ni ha querido despegarse de la barricada. Sus fotos e historia se encuentran por fragmentos en las redes sociales. La llaman “Comandante Macha” y es una entre las miles de jóvenes mujeres que han participado en la insurrección cívica que vive Nicaragua (García, 2018). No es la única, como ella hay muchas más.

 

Comandante Macha

Algunas están instaladas desde hace casi tres meses en los recintos universitarios ocupados de la ciudad de Managua, como “La Pancha” (Mojica L., 2018). La Comandante Macha y la Pancha son jóvenes que han roto los estereotipos de género, pero en las barricadas hay muchas otras jóvenes haciendo trabajo de hormigas. Uno de los más importantes es el de las jóvenes paramédicas que llevan casi tres meses atendiendo heridos, a veces muy graves, como la “Doctora Ramírez”. A muchas de ellas les ha tocado graduarse de médicas de guerra literalmente bajo las balas disparadas por la policía y los grupos paramilitares. Han salvado numerosas vidas. Junto a ellas están también las que trasladan heridos, las que organizan el abastecimiento y los centros de protección para otras y otros jóvenes en riesgo, entre otras tareas.

 

La búsqueda de justicia

Otro espacio de lucha donde las mujeres han tenido que dar la cara es la búsqueda de justicia. Las madres y hermanas de los jóvenes asesinados en la Insurrección de Abril han tenido que sacar fuerzas en medio de su dolor para exigir justicia ante un Estado sordo y negligente. Aracely Pérez, Socorro Corrales, Migueliuth Sandoval y Francis Valdivia son algunos de los nombres de estas mujeres (Miranda, 2018). Como ellas hay muchas otras más, las que han esperado días y días, bajo el sol y la lluvia, frente a la cárcel conocida como El Chipote a pesar que los policías no dan noticias de sus hijos, no les permiten verlos y los detienen arbitrariamente.

Familiares en cárcel de El Chipote. Foto: Jorge Eduardo Mejía

 

Varias organizaciones defensoras de derechos humanos las acompañan y entre ellas se destacan: el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), dirigido por dos mujeres defensoras con una larga trayectoria y gran reconocimiento; la Iniciativa Nicaragüense de Defensoras de Derechos Humanos, el Movimiento Autónomo de Mujeres y más recientemente, la organización Madres de Abril que agrupa a las madres, hermanas y familiares de jóvenes asesinados y desaparecidos.

Un número todavía no determinado de mujeres también han sido víctimas de la represión y el terror. Desde el inicio se ensañaron con las jóvenes que protestaban hiriéndolas y pateándolas, luego las han secuestrado, vejado, torturado y violado. Ellas también exigen justicia de la misma forma que la joven mujer que uno de estos días en la ciudad de Masaya, clamaba ayuda frente al cadáver de su esposo, o las valientes mujeres que salieron a la calle sonando sus cacerolas, fueron detenidas y golpeadas por los policías y paramilitares.

 

Doña Chica y los tranques campesinos

Uno de los liderazgos más reconocidos del país durante los últimos años es el de Francisca Ramírez, una mujer campesina que se ha puesto al frente del movimiento campesino que rechaza la concesión para la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua. Doña Francisca, o doña Chica, como se la conoce, es la cara más visible de un amplio movimiento campesino que ha incomodado al gobierno Ortega desde hace varios años. Su voz firme y clara no ha podido ser silenciada a pesar de todos los intentos del gobierno.

En la Insurrección de Abril, doña Chica junto a otras mujeres del movimiento campesino ha promovido cortes de carretera o tranques en distintos lugares del país. Su presencia se ha convertido en un factor de motivación y moralización del movimiento ciudadano (Luna, 2018). Su liderazgo es tan fuerte que el gobierno rechazó su presencia en el Diálogo como representante del movimiento campesino. Mientras del lado de la sociedad, numerosas organizaciones y actores sociales exigían la presencia de Doña Chica como un elemento de confianza en el proceso.

Protesta el 26 de mayo. Foto: Jorge Eduardo Mejía

 

Las voces de la resistencia

Tres jóvenes mujeres recorren Europa desde hace casi un mes. Ellas son Jessica Cisneros, Yerling Aguilera y Madeleine Caracas. Vienen del mundo universitario y del recién conformado movimiento estudiantil que le ha plantado la cara al gobierno. Madeleine es la joven que en los primeros días de abril se plantó frente a la puerta de Edwin Castro, jefe de la bancada de gobierno en el Parlamento y docente de una universidad, para escracharlo cuando todo mundo tenía temor. También es la joven que el día de la primera sesión del Diálogo Nacional encaró a Ortega y a Murillo, leyendo uno por uno los nombres de los jóvenes asesinados. Ellas forman parte de la Caravana Informativa de la Solidaridad Internacional organizada por el movimiento ciudadano para explicar en el exterior lo que sucede en Nicaragua y buscar apoyo. Son las caras visibles y las voces del movimiento. Su trabajo ha sido sumamente exitoso y han logrado contrarrestar la campaña que el gobierno ha organizado de manera paralela tratando de desvirtuar al movimiento (Le Lous, 2018).

Todas ellas, las que están en las barricadas, las que reclaman justicia, las que están en los tranques campesinos, las que han salido a las marchas multitudinarias cargando banderas y carteles, las que se le han dado voz a Nicaragua, son mujeres que han roto los paradigmas.

Foto: Jorge Eduardo Mejía

 

Bibliografía

Cuadra Lira, E., y Jiménez, J. (2010). El Movimiento de Mujeres y la lucha por sus derechos: movimientos sociales y ciudadanía en Centroamérica. Managua: CINCO.

García, M. (22 de junio de 2018). “Comandante Macha”, la joven con cáncer que lucha desde las barricadas en Jinotepe. La Prensa. Obtenido de https://www.laprensa.com.ni/2018/06/22/departamentales/2438975-comandant...

Le Lous, F. (17 de junio de 2018). Madelaine Caracas: “Tratan de callar cualquier voz que se rebele”. La Prensa. Obtenido de https://www.laprensa.com.ni/2018/06/17/suplemento/la-prensa-domingo/2436...

Luna, Y. (25 de mayo de 2018). “Las calles nos quedan como forma de lucha”. Confidencial. Obtenido de https://confidencial.com.ni/las-calles-nos-quedan-como-forma-de-lucha/

Miranda, W. (16 de mayo de 2018). El barcelonista y el rapero: dos de las víctimas fatales en Estelí. Niú. Obtenido de https://niu.com.ni/el-barcelonista-y-el-rapero-dos-de-las-victimas-fatal...

Mojica L., Y. (24 de mayo de 2018). “Quien diga que no hay mujeres en la lucha no sabe nada”. Niú. Obtenido de https://niu.com.ni/quien-diga-que-no-hay-mujeres-en-la-lucha-no-sabe-nada/

Montenegro, S. (2016). La participación de las mujeres y los conflictos socioeconómicos en los territorios. Managua: CDC.

 

COMIC
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