Articulação Feminista Marcosur no Fórum Social Mundial 2018

Durante el 14º Encuentro Feminista de América Latina y El Caribe (EFLAC) de noviembre en Montevideo, la campaña “Tu boca contra los fundamentalismos” lanzó “El circo fundamental”, una iniciativa que se convirtió en un territorio politico feminista en el Fórum Social Mundial (FSM) 2018. Del 13 al 17 de marzo, alrededor de 5 mil personas de más de un centenar de países, de acuerdo a los datos de la organización, ocuparon la ciudad de Salvador de Bahía, Brasil. Nosotras, de la Articulación Feminista Marcosur, marcamos nuestra presencia.

 

 

En la marcha de apertura, ocupamos las calles de Salvador, esparciendo nuestras bocas contra los fundamentalismos entre la multitud. Ya muy conocida en los espacios del Fórum Social Mundial, la boca de la campaña fue uno de los símbolos más presentes en los territorios del evento. Feministas de la AFM de Brasil, Bolivia, Paraguay y Perú, nos encontramos y recorrimos la plaza, divulgamos nuestra programación feminista, distribuimos las bocas y, articuladas con otras aliadas, caminamos juntas gritando palabras de desorden, con nuestras bocas, sin megáfono. Con nuestros cuerpos, expresamos nuestra resistencia feminista, todavía bajo la energía de las movilizaciones de la semana anterior. Fue 8M otra vez. Aún estábamos allá.

 

 

Quince años después, en el mismo espacio del FSM, relanzamos nuestra campaña contra los fundamentalismos. Armamos y movimos nuestro Circo Fundamental, visitado por cientos de personas durante todo el fórum. Mujeres expresaron en los juegos y en inscripciones en un panel su indignación contra los fundamentalistas de todas partes del mundo. Convocamos el circo

 

 

El circo fundamental se convirtió en territorio político de los diferentes feminismos presentes en el FSM y deseosos de articulación para ampliar nuestra fuerza política en ese espacio. A la noche, el circo era ocupado por las reuniones de debate y articulación: allí discutimos entre feministas de la AFM las propuestas hacia el futuro del FSM; allí trabajó intensamente el grupo que elaboró la declaración de la asamblea mundial de mujeres en el fórum.

Durante la tarde del día 14 de marzo, debatimos las expresiones de la ofensiva fundamentalista en diversos contextos. Joluzia Batista, de la AMB-Brasil, enfatizó cómo los fundamentalismos en ese país están traduciendo sus argumentos religiosos y engañosos en lenguaje jurídico y, con ello, cambiando legislaciones y destituyendo derechos de las mujeres. Ana Silvia Monzón, de Guatemala, analizó el proceso histórico de articulación entre las fuerzas colonialistas y neoliberales a los fundamentalistas en su país. Florencia Roldan, de Uruguay, presentó el sistema de alertas regional, herramienta estratégica para denunciar las amenazas fundamentalistas a los derechos sexuales y reproductivos, amplificar voces y articular resistencias. Con sala colmada, salimos con cuestiones estimulantes para el futuro de nuestra campaña. ¿Por qué los fundamentalismos ganan tanta fuerza y adhesión social, sobre todo, en las capas populares? ¿Qué vacío subjetivo, ético y material están ocupando las fuerzas fundamentalistas? ¿Cómo disputar las subjetividades?

Era 14 de marzo de 2018.

A partir de aquella noche, empezaba otro fórum, en otro país. Una nueva ruptura se hizo en el Brasil, un límite fue brutalmente ultrapasado.

 

 

El asesinato de Marielle Franco devastó e hirió todo el país. Marielle representaba un liderazgo feminista, negra, bisexual, habitante de chabola y de lucha, como siempre se presentaba. Fue elegida concejala de Río de Janeiro en 2016, con la quinta mayor votación popular. Construyó su campaña defendiendo una política y una democracia feminista, alimentada por la voz de las mujeres negras que habitan las chabolas. Era una de las principales voces en la denuncia de las violaciones cotidianas de derechos y del exterminio de la juventud negra por la política militar de Río.

Cuando se anunció la intervención militar en Río de Janeiro, militares se pronunciaron reivindicando que “las fuerzas armadas necesitaban actuar con la garantía de que no habría ninguna comisión de la verdad”. Aludían a la comisión que investigó los crímenes de la dictadura militar en el Brasil (1964-1986). Una intervención que comienza temiendo la verdad ya comienza denunciando su propósito. Marielle fue nombrada en 28 de febrero de 2018 relatora de la comisión parlamentaria responsable por investigar posibles violaciones de los derechos humanos cometidas durante la intervención. Denunció en las redes sociales, en 13 de marzo, el asesinato de dos jóvenes en la chabola de Acari. El 14 de marzo fue ejecutada cobardemente con cuatro balazos en el rostro. No hay coincidencias. La munición, está comprobado, provenía de lotes vendidos a la policía federal.

Una feminista, negra, de la chabola, símbolo de la lucha por los derechos de las mujeres y de la juventud negra. Las manifestaciones de indignación y horror estallaron por el país y por el mundo. La Articulación de Mujeres Brasileñas (AMB) divulgó nota pública, exigiendo “inmediata apuración de los hechos, verdad y justicia” y afirmando que el “crimen brutal no callará la causa y el legado de Marielle. Transformaremos dolor en lucha y seguiremos resonando la denuncia de la violencia contra la población negra y pobre del país”.

 

 

 

El día 15 de marzo, Brasil amaneció enlutado. Pero luchando. Las manifestaciones se esparcieron por todo el país y el mundo. Una gran marcha por justicia por Marielle recorrió el territorio del FSM y ganó las calles de Salvador. Fue un acto político fuerte, conmovido. En el FSM se enfatizó sobre el agravamiento de la situación de excepción en el país. Y con la solidaridad internacional allí manifestada, abrazó al Brasil.

Nuestros debates sobre la cuestión democrática se realizaron en ese contexto. Señalaron una crisis de los espacios democráticos, que se agrava cada día con el avance de las condenas arbitrarias y persecución a liderazgos políticos, con la criminalización de las luchas sociales, con militarización del cotidiano, con la ascensión de un Narco-Estado en varios países de la región y su poder en los territorios, con el avance de las fuerzas fundamentalistas sobre la política y la vida cotidiana. Señalaron también los caminos de la perspectiva democrática que atraviesan los propios gobiernos progresistas, como en el caso de Bolivia. Se señaló el límite y agotamiento de la democracia liberal-burguesa y se convocó a la radicalización e internacionalización de nuestras luchas feministas y la reinvención de nuestras utopías y formas de hacer política.

 

 

Ese tono de denuncia y convocatoria a la revuelta resonó en la Asamblea Mundial de Mujeres. Realizada en Plaza Pública en el centro de Salvador, se convirtió en un acto político de expresión de las resistencias feministas, como la resistencia de las mujeres kurdas en defensa de su territorio y de las madres de la Plaza de Mayo de Argentina que persisten en la lucha por memoria desde hace 40 años. La asamblea aclamó una declaración política con causas cruciales que emergen de las luchas de resistencia de las mujeres. Y fue tomada por la denuncia y lucha por justicia para Marielle Franco y todas las mujeres asesinadas y víctimas de persecución por su militancia política, como Berta Cáceres. En ese momento, Denisse Chávez, del Perú, y Nilde Sousa, de la AFM/AMB, anunciaron la campaña en defensa de nuestros cuerpos, nuestros territorios, convocada por la AFM y mujeres en el comité internacional del fórum social panamazónico, en defensa de las mujeres defensoras de los derechos a los territorios y bienes comunes.

Nuestra actuación se extendió desde Salvador hasta Brasilia, capital federal, donde se realizó el Fórum Alternativo de las Aguas, el FAMA. Allí, junto a las mujeres campesinas que movilizan la Marcha de las Margaritas –una de las mayores movilizaciones de mujeres del país– construimos un Tribunal de las Mujeres “Marielle Franco”, donde se dieron testimonios sobre la violencia contra las mujeres en sus luchas por el agua en diferentes regiones del país y del mundo.

 

El FSM enfrentó grandes límites. Fue esencialmente un Fórum brasileño, por la presencia y por la centralidad que asumieron las cuestiones políticas del país. Esa dificultad se reflejó gravemente en la construcción de la Asamblea de Mujeres, por ejemplo, pero el problema también fue señalado en otros espacios de debates. Las fragilidades del Fórum, sin embargo, reflejan las fragilidades de los movimientos sociales y, del mismo modo, su renovación dependerá de la capacidad de renovación de los movimientos, acogiendo nuevas expresiones de lucha, las nuevas formas organizativas que estaban ausentes de aquel espacio. El FSM se encuentra en esa encrucijada y, en esa edición, los debates y propuestas sobre su futuro no encontraron espacio suficiente para un debate profundizado.

Así, con profundas inquietudes sobre el futuro, se terminó un FSM más. Quedaron tremendos retos para su reinvención como espacio de articulación y construcción de luchas globales y antisistémicas. El movimiento feminista, fuerza política que viene demostrando la potencia de construcción de un internacionalismo de las luchas, en los procesos del 8 de Marzo, es una voz fundamental en ese debate. Otro mundo sigue siendo posible. Otra forma de luchar por él, también.

 

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