Paraguay. Los bienes terrenales de las iglesias

Cuando la trajeron detenida a la comandancia de la policía de Encarnación, al sur de Paraguay, a Nancy Coronel se le llenó la voz de rabia y en medio del relato en guaraní dijo: “el propio sacerdote Juan Kaiser subió a un tractor con cuatro policías y derrumbó nuestras casas frente a nosotras y a nuestros hijos”. Ella estaba presa con otras 18 mujeres y 13 niños. Había sido acusada, junto a otras 50 personas, de ocupar ilegalmente unas tierras de la Congregación Verbo Divino de la Iglesia Católica. Tierras destinadas a campesinos, estancias, cabezas de ganado, escuelas, joyas, donaciones de entidades públicas. ¿Cuál es el poder económico que mueven las iglesias en Paraguay?

Tres cosas mueven a la economía paraguaya: la carne, la soja y las remesas desde el exterior. Las tierras son centrales: la carne depende de la ganadería, que necesita de grandes territorios para las numerosas vacas que se faenan al día o se llevan vivas en aviones al extranjero; la soja ocupa grandes extensiones de tierras; y las remesas, son dineros de quienes migraron a Argentina, España, Brasil y Estados Unidos porque fueron expulsados de sus tierras por los agronegocios. Por su parte, las iglesias predican sobre un mundo ideal, futuro, otra vida… pero sin dejar de asegurarse los bienes terrenales.

Las tierras en el interior del Paraguay se cotizan a 2.350 dólares (13 millones de guaraníes) por hectárea como mínimo, pero esto puede llegar incluso a cinco mil (más de 27 millones de guaraníes) o más dólares por hectárea, dependiendo de la zona.

Este país, a cuya capital se la conoce como “la madre de las ciudades”, tiene poco más de siete millones de habitantes y casi dos millones viven sin completar las tres comidas diarias. Según el último informe del 2017 de la Dirección General de Encuestas Estadísticas y Censos, Paraguay tiene una población de 1.949.272 en situación de pobreza, es decir, residen en hogares cuyos ingresos son inferiores a la Canasta Básica de Consumo estimada en 630.525 guaraníes, que equivalen aproximadamente a 114 dólares mensuales.

Soberbia del Verbo Divino… y de los sacerdotes

Un video de unas 18 mujeres detenidas en las oficinas policiales, llorando a la par que sus hijos, conmovió en Paraguay después de pocos días de la gran manifestación de mujeres del 8 de marzo en Asunción. Se trataba de mujeres detenidas en un proceso de desalojo promovido por la Congregación Verbo Divino de la Iglesia Católica en Itapúa, sur de Paraguay. Lo que estaba en disputa: dos mil hectáreas de tierras en una de las zonas de mayor producción agroindustrial del país, una estancia-escuela en la localidad de Obligado, departamento de Itapúa.

Las mujeres, en sus testimonios, contaron que quienes hicieron el desalojo, se comieron sus gallinas y sus chanchos. “Lo que quiero decir es que estos curas no son defensores de inocentes, no son defensores de los pobres como suelen decir. Ellos fueron a maltratarnos como criminales, maltratando a los niños y arrastrando de los pelos a las mujeres”, dijo Nancy Coronel frente a las cámaras. Teodolina Fernandez Sotelo dijo que el propio cura vistió a los estudiantes de policía y fue a destruir sus casas. Las autoridades nacionales de la iglesia no salieron a negar ni desmentir las graves acusaciones.

Por si no quedaba claro, los voceros de la congregación Verbo Divino, sí dijeron que defenderían la propiedad. El conflicto principal ocurrió en ocho de las dos mil hectáreas que según las publicaciones pertenecía a una asociación cultural religiosa de nombre legal “Soberbia del Verbo Divino”.

Una gran “estancia para la virgen” por menos de tres dólares por hectáreas.Cartes con obispos en un paseo en el patio de Mburuvicha Roga. El presidente Cartes debe ser el presidente que más veces recibió a los obispos católicos. Foto: Presidencia/Facebook. Post producida digitalmente.

 

Un año antes de que Fernando Lugo fuera desalojado de la Presidencia de la República, mediante un juicio político abreviado que tuvo apoyo rotundo de los obispos de la Iglesia Católica, el Instituto Nacional del Desarrollo Rural y de la Tierra reclamó a las autoridades de la Iglesia Católica por el pago de 2.400 hectáreas de tierra en el distrito de Mbocayaty del Yhaguy, en el departamento de Cordillera. En 1988, un año antes de la caída de su dictadura, Alfredo Stroessner adjudicó estas tierras a la iglesia a razón de 15 mil guaraníes por hectáreas, que al cambio de hoy, son menos de tres dólares cada una.

Según una investigación del diario Abc Color, la Iglesia —que recibió las tierras sin ser objeto de reforma agraria— devolvió 900 hectáreas al Estado, pero al menos hasta el 2011 aún contaba con 1.500 hectáreas, por las que no había pagado. En esas tierras funcionaba entonces la Estancia Tupasy Caacupé, en homenaje a la Virgen de Caacupé.

El obispo Claudio Giménez bromea con el presidente Horacio Cartes. Foto: Diario Última Hora. Retrabajada digitalmente.En ese entonces, el obispo Monseñor Claudio Giménez alegó “prescripción de la obligación pecuniaria”. Después de la Masacre de Curuguaty el 15 de junio del 2012 por conflictos de tierra, fue Giménez quien salió a la prensa a decir “Lugo perdió las riendas del país” y que la iglesia nunca había confiado en sus gestiones como presidente. Giménez fuetambién uno de los primeros en llegar al Palacio de López a saludar a Federico Franco, sucesor de Lugo después de que el 22 de junio del 2012 fuera apartado de la investidura presidencial. Actualmente, Giménez es muy cercano al gobierno de Horacio Cartes.

“Ordenar las documentaciones de la tierra era la única forma de resolver el conflicto campesino del país. Entonces, pasaba por organizar los documentos de la Oficina de Catastro Nacional porque hasta hoy, las superficies registradas y tituladas dan como un Paraguay de tres pisos. Esto se puso en fuerte debate y a finales del 2011 la iglesia también se preocupó de organizar sus propiedades, en muchos casos, lo que hizo la iglesia fue hacer arrendamientos por 20 o 30 años de las tierras de más de 20 o 30 hectáreas que tenía en el interior. Por ejemplo, sé de casos dónde la iglesia le arrendó a la Fundación Paraguaya las tierras del obispado”, afirma a Bravas una periodista cercana a la Iglesia Católica.

Continúa: “En la estancia de la virgen había varias cabezas de ganado. La Virgen también tiene varias joyas que, suponemos, se encuentran guardadas en la bóveda de un banco… El monseñor Giménez es uno de los pocos que ha estado intentando organizar las propiedades de la iglesia católica, porque sucede que una familia dona unas tierras, se construye una iglesia y luego si surge algún inconveniente con el cura párroco, empieza el problema. Eso pasa por ejemplo en la Capilla San Blás de Piribebuy, en Cordillera, que tuvo una serie de disputas. Una familia donó la capilla y la iglesia insistió que la donación sea documentada, pero como no se dio; la iglesia terminó por retirar la imagen de San Blas”. Esta periodista no quiere ser identificada y tiene sus razones: la iglesia católica se vio involucrada incluso en una abierta censura a una investigación periodística en el año 2016.

Propiedades dispersas

Luis Rojas, investigador de Base Is y uno de los autores de Yvy JaraPor otro lado, el investigador Luis Rojas, de Base Investigaciones Sociales publicó junto con Oxfam hace poco un informe que se dio a llamar “Yvy Jara”, que traducido del guaraní significa “Los dueños de la tierra”. En el informe no se pudo precisar sobre las propiedades de la Iglesia Católica. “En la investigación buscábamos propiedades de más de cinco mil o diez mil hectáreas y no encontramos propiedades de la Iglesia Católica con esas características. La Iglesia Católica tiene varias propiedades, pero son más dispersas, de menor superficie y distribuidas en varios grupos o congregaciones”, precisó Rojas a Bravas.Gráfico de los 15 grandes propietarios en Paraguay en Yvy Jara de Oxfam Paraguay

“En Paraguay es muy difícil a acceder a datos sobre el registro de la propiedad, porque de hecho el Registro de la Propiedad es muy caótico, muy confuso. No existe un orden informatizado, sino más bien disperso y confuso. Esto no es una inutilidad de las instituciones públicas o por falta de gestión, sino por los intereses económicos que están detrás del registro de la tierra, porque muchísimas de las propiedades de las tierras en Paraguay tienen un origen fraudulento. Tierras mal habidas, tierras robadas al Estado; tierras fiscales que fueron usurpadas o apropiadas ilegalmente por particulares nacionales como extranjeros y de actores económicos muy poderosos como los Riquelme, el Grupo Favero, los Wasmosy, que han hecho lobby para que no haya un catastro rural, confiable, transparente y público”, expresó el investigador.

Un culebrón católico y mucho dinero del Estado

Federico Franco, sucesor de Fernando Lugo con el obispo Rogelio Livieres. Foto ABC. Post producida digitalmente.Rogelio Livieres, obispo de Alto Paraná y miembro del Opus Dei, fue polémico y expresivo: el Papa Francisco lo destituyó. Si bien se supone que la destitución fue por la protección a un cura acusado de pederastia, en su novelesca carta de autodefensa, no solo también defiende al cura investigado por abuso sexual sino que “acusa” al entonces Obispo de Asunción de homosexualismo.

Javier Medina, presidente de los Laicos del Alto Paraná, lo había denunciado por malversación de fondos, a lo que Livieres también refirió en su mensaje epistolar.

En un texto extraído de su sitio dice: “Itaipú donó a la Diócesis una importante cantidad de dinero (unos 300 mil) que el Obispo destinó por completo a la manutención del Seminario. Fue acusado por el Sr. Javier Miranda de malversación de fondos y de estafa a los pobres y necesitados de la región. Mons. Rogelio justificó su decisión señalando que los futuros sacerdotes serían los más efectivos agentes de cambio social y, por lo tanto, que era el mejor modo de servir a los pobres en el largo plazo. La Justicia del Paraguay le dio la razón a Mons. Rogelio en todas las instancias, incluida la Corte Suprema, reconociendo la razón de su proceder y comprobando que se había gastado hasta el último centavo en cubrir las necesidades de la Iglesia, sin desviaciones a bolsillos de particulares”.

Livieres tenía una página que —según sus allegados— él mismo editaba.

Según el denunciante, el obispo llegó a vender parte del seminario mayor para pagar deudas contraídas en un casino de Uruguay por un millón de dólares. El obispo falleció en agosto del 2015.

La Secta Moon, la iglesia terrateniente

Luis Rojas explica que la investigación pudo constatar que la “Universal Secta Moon o Iglesia para la Unificación del Cristianismo” tiene 590 mil hectáreas en el Chaco Paraguayo bajo la propiedad de sociedades anónimas como Atenil S.A. y La Victoria S.A., entre otras. “Esta iglesia, de origen coreana, tiene inversiones en muchos países, en tierras, en negocios inmobiliarios, hoteles, en Paraguay en tierras que hasta ahora entendemos que es una inversión a largo plazo, ya que por ahora se mantienen como reservas, quizá para una migración en el futuro”, explicó.

Otras iglesias con muchos bienes terrenales

Centro Familiar de Adoración (CFA). El CFA es otra de las iglesias más influyentes en Paraguay. Tiene entre sus referentes a periodistas, políticos, funcionarios públicos y personajes de la farándula. Una de sus referentes es Karina Doldán, una conductora de televisión que asegura poder ayudar “a curarse de la homosexualidad” a los jóvenes. Recientemente, una denuncia de abuso sexual a una niña de tres años por parte de una mujer docente en un local del Centro Familiar de Adoración, puso en debate las prédicas de la iglesia.
Según una publicación del Diario ABC Color, el templo ubicado en el barrio Herrera de Asunción es una imponente obra puede albergar cómodamente a 10 mil personas sentadas. “Estiman su costo en 11 millones de dólares. Abarca una superficie construida de 48 mil metros cuadrados, 18 mil más que la sede del Congreso, que costó 22 millones de dólares”, refiere el periódico.
En su página web también refiere que tiene radio, televisión y una revista. Además, recibió recursos públicos para sus comedores populares.

La Iglesia Menonita. Según expone en su página web, las Iglesias Hermanos Menonitas del Paraguay se unieron en una Asociación de Iglesias el 3 de Junio de 1961. El 12 de Febrero de 1968 fue reconocida por el Decreto Nº 34.814 la Asociación Caritativa de la Convención de los Hermanos Menonitas del Paraguay. Desde el año 2012 el nombre oficial es Asociación Hermanos Menonitas.
Según su sitio es propietaria del Colegio Alberto Schweitzer y de otros tres que llevan el nombre de Gutenberg en Asunción, Santaní y Campo 9. También es propietaria de la Universidad Evangélica del Paraguay y “patrocina y administra las Facultades de Teología, Educación y Trabajo Social, Lenguas Vivas y Ciencias Empresariales”. Además es propietaria de Radio Obedira, una de las radios con más alcance de Asunción.
“Una gran parte de las finanzas para el trabajo de la Asociación provienen de aportes y donaciones de iglesias, empresas y personas de buena voluntad, por lo tanto la administración de los mismos debe ser hecha en forma responsable y transparente”, reza el sitio web.
Entre los mayores propietarios identificados en el informe Yvy Jara de Oxfam se explica que en la base de datos se ha obtenido la lista de los mayores 15 latifundistas que se muestra en un gráfico. En el texto se explica que “no se han incluido en ella la cooperativa Chortitzer ni la cooperativa Neuland a pesar de las enormes extensiones registradas a su nombre (98.636 y 76.472 hectáreas respectivamente, ambas en el Chaco), ya que no se trata de un propietario individual sino de un número de asociados”. Las cooperativas Chortitzer y Neuland pertenecen a las colonias menonitas, cuyas principales unidades son sus iglesias.

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